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Victor de la Fuente - Cambiante, perfecto y natural

En cierta ocasión, cuando preguntaron al gran historietista español Carlos Giménez qué opinaba sobre el arte de su colega y compatriota Víctor de la Fuente, respondió sin mayores dilaciones:


“Yo he visto cómo dibuja Víctor de la Fuente y puedo asegurar que dibuja con mucha más facilidad que la que tememos usted y yo cuando escribimos. Víctor puede dibujar, con pasmosa facilidad, cualquier cosa, cualquier paisaje, real o fantástico, cualquier animal conocido o fantástico, cualquier figura humana o no humana, existente o fabulosamente irreal. Puede comenzar el dibujo por cualquier parte: por el pie de un enano, por la oreja de un elefante, por el final de la túnica de un hechicero, por los colmillos de un oso... Decir que Víctor de la Fuente es un dibujante genial no es nada nuevo”.

Esa es una impresionante descripción de uno de los mayores realizadores del comic mundial hecha por otro virtuoso de este complejo arte gráfico; pero quizá no logre resumir la dimensión de un genio que marcó nuevos rumbos al arte de la historieta en todo el mundo.

El nivel de perfección al que Víctor de la Fuente llevó el arte de la narrativa de la imagen llegó al grado de poder transmitir, con la sola ilustración y sin el uso de onomatopeyas ni signos cinéticos, el sonido de los cascos de un caballo al galopar, el bullicio de un grupo de jinetes al ataque y el avanzar desbocado de una locomotora. Incluso hizo que el lector sintiese el clima de un bosque o de un desierto, o la agreste sensación de un terreno árido y rocoso bajo los pies.

La peculiaridad de su arte se caracteriza por la descripción de los ambientes mediante una exquisita profusión de detalles y la planificación inteligente de cada escena; y ni qué decir de su absoluto dominio de la figura humana en todas sus poses y expresiones.

TROTAMUNDOS. Víctor de la Fuente nace en 1927 en el municipio asturiano de Ardisana de Llanes. Sus primeras incursiones en el mundo de la historieta datan del año 1944, cuando comienza a laborar en el estudio del artista Adolfo López Rubio. Poco después comienza a publicar en las revistas Flechas y Pelayos, Chicos y Maravillas.

El espíritu inquieto y andariego que lo caracterizaría a lo largo de su vida lo obliga a marcharse a Cuba, para luego viajar a la Argentina y finalmente tirar el ancla en Chile, donde la Editorial Zig-Zag lo contrata.

En 1957 crea su propia agencia de publicidad. Ese mismo año dirige la revista infantil El Peneca.

Su soberbio estilo le abre las puertas del mercado norteamericano: lo contratan para ejecutar la serie Tarzan Adventures, anteriormente realizada por Harold Foster, uno de los maestros del comic que más influyó en De la Fuente en sus primeros años.

En 1960, la agencia española Selecciones Ilustradas se interesa en la historieta del oeste norteamericano titulada Poney Durango, que Víctor había enviado a sus hermanos residentes en España, Chiqui y Ramón, con el fin de sondear el mercado en su país natal.

De esa forma, en 1961, el artista regresa a España, donde trabaja para importantes editoriales británicas. En 1968, en la revista El Cuco, lanza la serie La pequeña guerra de Hans. En 1968 incursiona en la prestigiosa revista francesa Pilote con la serie Les diamantssanglants, y al año siguiente inicia, en Selecciones Ilustradas, su primera serie propia: Sunday, enmarcada en el oeste norteamericano y con guiones de Víctor Mora.



La obra cumbre. Entre los años 1969 y 1971, la revista Trinca (una de las más importantes publicaciones de la historieta española) difunde, en 14 entregas, la serie Haxtur, con guiones y dibujos de Víctor de la Fuente.

Haxtur llega a marcar todo un hito en la historia de la historieta española, tanto por la originalidad de sus argumentos como por la magistral realización de sus viñetas.

Con temas aparentemente enmarcados en la fantaciencia, Haxtur narra la historia de un héroe de corte casi trágico,shakespeariano, que incluye elementos del Che Guevara y de Don Quijote.

Héroe anónimo que vaga solitario en medio de un universo surrealista, fuera del tiempo y el espacio conocidos, Haxtur se enfrenta a enemigos de todo tipo en épocas diferentes: monstruos fantásticos, caballeros medievales, guerreros de la mitología nórdica, brujos, hechiceras, reptiles antropomórficos y despiadados robots.


En Haxtur, estudiosos del comic han visto una alusión de espíritu contestatario que objetó subliminalmente la situación política de su país bajo el régimen de Francisco Franco (1939-1975).

En la edición de Haxtur que ha hecho la editorial francesa Glénat, el experto en historietas Manuel Barrero ha expresado: “Haxtur supuso un discurso ideológico, un puente metafórico entre el relato bíblico y la denuncia soterrada de la dictadura franquista”.

EXILIO Y APOTEOSIS. Pese a que el trasfondo de Haxtur pasa inadvertido a la censura, ciertas declaraciones que Víctor de la Fuente brinda a la revista Triunfo contra el largo gobierno de Franco, provocan una encarnizada persecución contra el artista.



Al fin, Víctor se siente obligado a exiliarse en Francia luego de una fugaz estadía en Italia.

Sus primeros años en París marcan, para el artista asturiano, una nueva etapa de gran creatividad. Allí termina la serie fantástica Mathai-Dor, que había dejado inconclusa tras abandonar España.

Luego, De la Fuente se dedica a Haggarth y regresa al western con sus obras Amargo y Los gringos. Esta última expone las luchas de Pancho Villa, en México, con guiones de J. M. Charrier, creador del exitoso Teniente Blueberry.

La gran actividad de De la Fuente desemboca en el comic histórico y religioso cuando ejecuta La historia de Francia en comic y Descubrir la Biblia.

Su prolífica y excelente labor es reconocida con importantes galardones, como el del Festival Anguleme “al mejor dibujante extranjero” y el Yellow Kid, del Festival de Lucca, Italia, en 1980. En el año 2006 recibe el Gran premio del Salón del Comic de Barcelona.

Luego de una larga enfermedad, el 2 de julio del 2010 deja de latir, en la localidad francesa de Le Mesnil-Saint, el corazón de quien fue uno de los más grandes realizadores de la historieta española y mundial.

Sus errabundos personajes aún viajan en la memoria de millones de admiradores.

VÍA: LA NACION POR OSCAR SIERRA EL AUTOR ES DIRECTOR DE LOS MOVIMIENTOS ARTÍSTICOS LA PLUMA SONRIENTE Y LA PLUMA COMIC.

Victor de la Fuente - Cambiante, perfecto y natural

En cierta ocasión, cuando preguntaron al gran historietista español Carlos Giménez qué opinaba sobre el arte de su colega y compatriota Víctor de la Fuente, respondió sin mayores dilaciones:


“Yo he visto cómo dibuja Víctor de la Fuente y puedo asegurar que dibuja con mucha más facilidad que la que tememos usted y yo cuando escribimos. Víctor puede dibujar, con pasmosa facilidad, cualquier cosa, cualquier paisaje, real o fantástico, cualquier animal conocido o fantástico, cualquier figura humana o no humana, existente o fabulosamente irreal. Puede comenzar el dibujo por cualquier parte: por el pie de un enano, por la oreja de un elefante, por el final de la túnica de un hechicero, por los colmillos de un oso... Decir que Víctor de la Fuente es un dibujante genial no es nada nuevo”.

Esa es una impresionante descripción de uno de los mayores realizadores del comic mundial hecha por otro virtuoso de este complejo arte gráfico; pero quizá no logre resumir la dimensión de un genio que marcó nuevos rumbos al arte de la historieta en todo el mundo.

El nivel de perfección al que Víctor de la Fuente llevó el arte de la narrativa de la imagen llegó al grado de poder transmitir, con la sola ilustración y sin el uso de onomatopeyas ni signos cinéticos, el sonido de los cascos de un caballo al galopar, el bullicio de un grupo de jinetes al ataque y el avanzar desbocado de una locomotora. Incluso hizo que el lector sintiese el clima de un bosque o de un desierto, o la agreste sensación de un terreno árido y rocoso bajo los pies.

La peculiaridad de su arte se caracteriza por la descripción de los ambientes mediante una exquisita profusión de detalles y la planificación inteligente de cada escena; y ni qué decir de su absoluto dominio de la figura humana en todas sus poses y expresiones.

TROTAMUNDOS. Víctor de la Fuente nace en 1927 en el municipio asturiano de Ardisana de Llanes. Sus primeras incursiones en el mundo de la historieta datan del año 1944, cuando comienza a laborar en el estudio del artista Adolfo López Rubio. Poco después comienza a publicar en las revistas Flechas y Pelayos, Chicos y Maravillas.

El espíritu inquieto y andariego que lo caracterizaría a lo largo de su vida lo obliga a marcharse a Cuba, para luego viajar a la Argentina y finalmente tirar el ancla en Chile, donde la Editorial Zig-Zag lo contrata.

En 1957 crea su propia agencia de publicidad. Ese mismo año dirige la revista infantil El Peneca.

Su soberbio estilo le abre las puertas del mercado norteamericano: lo contratan para ejecutar la serie Tarzan Adventures, anteriormente realizada por Harold Foster, uno de los maestros del comic que más influyó en De la Fuente en sus primeros años.

En 1960, la agencia española Selecciones Ilustradas se interesa en la historieta del oeste norteamericano titulada Poney Durango, que Víctor había enviado a sus hermanos residentes en España, Chiqui y Ramón, con el fin de sondear el mercado en su país natal.

De esa forma, en 1961, el artista regresa a España, donde trabaja para importantes editoriales británicas. En 1968, en la revista El Cuco, lanza la serie La pequeña guerra de Hans. En 1968 incursiona en la prestigiosa revista francesa Pilote con la serie Les diamantssanglants, y al año siguiente inicia, en Selecciones Ilustradas, su primera serie propia: Sunday, enmarcada en el oeste norteamericano y con guiones de Víctor Mora.



La obra cumbre. Entre los años 1969 y 1971, la revista Trinca (una de las más importantes publicaciones de la historieta española) difunde, en 14 entregas, la serie Haxtur, con guiones y dibujos de Víctor de la Fuente.

Haxtur llega a marcar todo un hito en la historia de la historieta española, tanto por la originalidad de sus argumentos como por la magistral realización de sus viñetas.

Con temas aparentemente enmarcados en la fantaciencia, Haxtur narra la historia de un héroe de corte casi trágico,shakespeariano, que incluye elementos del Che Guevara y de Don Quijote.

Héroe anónimo que vaga solitario en medio de un universo surrealista, fuera del tiempo y el espacio conocidos, Haxtur se enfrenta a enemigos de todo tipo en épocas diferentes: monstruos fantásticos, caballeros medievales, guerreros de la mitología nórdica, brujos, hechiceras, reptiles antropomórficos y despiadados robots.


En Haxtur, estudiosos del comic han visto una alusión de espíritu contestatario que objetó subliminalmente la situación política de su país bajo el régimen de Francisco Franco (1939-1975).

En la edición de Haxtur que ha hecho la editorial francesa Glénat, el experto en historietas Manuel Barrero ha expresado: “Haxtur supuso un discurso ideológico, un puente metafórico entre el relato bíblico y la denuncia soterrada de la dictadura franquista”.

EXILIO Y APOTEOSIS. Pese a que el trasfondo de Haxtur pasa inadvertido a la censura, ciertas declaraciones que Víctor de la Fuente brinda a la revista Triunfo contra el largo gobierno de Franco, provocan una encarnizada persecución contra el artista.



Al fin, Víctor se siente obligado a exiliarse en Francia luego de una fugaz estadía en Italia.

Sus primeros años en París marcan, para el artista asturiano, una nueva etapa de gran creatividad. Allí termina la serie fantástica Mathai-Dor, que había dejado inconclusa tras abandonar España.

Luego, De la Fuente se dedica a Haggarth y regresa al western con sus obras Amargo y Los gringos. Esta última expone las luchas de Pancho Villa, en México, con guiones de J. M. Charrier, creador del exitoso Teniente Blueberry.

La gran actividad de De la Fuente desemboca en el comic histórico y religioso cuando ejecuta La historia de Francia en comic y Descubrir la Biblia.

Su prolífica y excelente labor es reconocida con importantes galardones, como el del Festival Anguleme “al mejor dibujante extranjero” y el Yellow Kid, del Festival de Lucca, Italia, en 1980. En el año 2006 recibe el Gran premio del Salón del Comic de Barcelona.

Luego de una larga enfermedad, el 2 de julio del 2010 deja de latir, en la localidad francesa de Le Mesnil-Saint, el corazón de quien fue uno de los más grandes realizadores de la historieta española y mundial.

Sus errabundos personajes aún viajan en la memoria de millones de admiradores.

VÍA: LA NACION POR OSCAR SIERRA EL AUTOR ES DIRECTOR DE LOS MOVIMIENTOS ARTÍSTICOS LA PLUMA SONRIENTE Y LA PLUMA COMIC.

Oscar Sierra en el Comic Party 2010

Como parte de los artistas invitados a este magno evento del cómic costarricense, tenemos el honor de recibir al señor Oscar Sierra Quintero como charlista en el COMIC PARTY 2010.

Don Oscar Sierra ("Oki") es director de La Pluma Sonriente Internacional, la más antigua organización de caricaturistas e historietistas gráficos de Costa Rica y la América Central. Fundada en 1980, instituye en Costa Rica la tradición de las exposiciones colectivas de caricatura e historieta, que hoy llevan a cabo otras organizaciones homónimas surgidas de su seno.
 La Pluma Sonriente Internacional tiene como objetivos principales el desarrollo y la proyección nacional e internacional de la caricatura y la historieta gráfica costarricense y la promoción, tanto de los jóvenes valores, como el reconocimiento y el rescate de la obra de los maestros pioneros que, desde finales del siglo XIX, sentaron las bases, en la nación costarricense, de estas modernas disciplinas de las artes visuales.

Desde 1980, La Pluma Sonriente Internacional ha realizado en Costa Rica decenas de exposiciones anuales colectivas de historieta, humor gráfico y caricatura, con obras de artistas costarricenses e invitados del exterior. Ha realizado muestras de intercambio con organizaciones similares en Brasil, Cuba, Colombia, España, Panamá, Portugal y Venezuela. Ha participado en certámenes internacionales de humor gráfico, historieta y caricatura en Bogotá, La Habana, Madrid, Quito y Río de Janeiro. 

Como medios de difusión a la labor de sus miembros, en 1982 y en asociación con el Instituto del Libro del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, se editó el libro Antología Humorística en el cual se recopilaban los trabajos expuestos en su primer Salón Anual de la Caricatura. Posteriormente, entre años 1985 y 1989 se publicaron las revistas de humor De oreja a Oreja y La Cabra en Patines.

La Pluma Sonriente Internacional es una organización cultural sin fines de lucro totalmente independiente, que no posee vínculos con ningún movimiento político, ideológico, religioso o económico. Las temáticas de sus exposiciones se basan en mensajes universalistas, siempre en la defensa de los más altos valores humanísticos y en favor de la ecología, la defensa de la vida sobre el planeta y la unión de la gran familia humana.
 
Además de todo esto, Don Oscar Sierra es un reconocido investigador del fenómeno ovni con imporantes colaboraciones tanto dentro del país como en el exterior, en países como Argentina, Cuba y España. 
 
Con  tan impresionante currículo sin duda será una gran experiencia disfrutar de su participación en este evento.

Oscar Sierra en el Comic Party 2010

Como parte de los artistas invitados a este magno evento del cómic costarricense, tenemos el honor de recibir al señor Oscar Sierra Quintero como charlista en el COMIC PARTY 2010.

Don Oscar Sierra ("Oki") es director de La Pluma Sonriente Internacional, la más antigua organización de caricaturistas e historietistas gráficos de Costa Rica y la América Central. Fundada en 1980, instituye en Costa Rica la tradición de las exposiciones colectivas de caricatura e historieta, que hoy llevan a cabo otras organizaciones homónimas surgidas de su seno.
 La Pluma Sonriente Internacional tiene como objetivos principales el desarrollo y la proyección nacional e internacional de la caricatura y la historieta gráfica costarricense y la promoción, tanto de los jóvenes valores, como el reconocimiento y el rescate de la obra de los maestros pioneros que, desde finales del siglo XIX, sentaron las bases, en la nación costarricense, de estas modernas disciplinas de las artes visuales.

Desde 1980, La Pluma Sonriente Internacional ha realizado en Costa Rica decenas de exposiciones anuales colectivas de historieta, humor gráfico y caricatura, con obras de artistas costarricenses e invitados del exterior. Ha realizado muestras de intercambio con organizaciones similares en Brasil, Cuba, Colombia, España, Panamá, Portugal y Venezuela. Ha participado en certámenes internacionales de humor gráfico, historieta y caricatura en Bogotá, La Habana, Madrid, Quito y Río de Janeiro. 

Como medios de difusión a la labor de sus miembros, en 1982 y en asociación con el Instituto del Libro del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, se editó el libro Antología Humorística en el cual se recopilaban los trabajos expuestos en su primer Salón Anual de la Caricatura. Posteriormente, entre años 1985 y 1989 se publicaron las revistas de humor De oreja a Oreja y La Cabra en Patines.

La Pluma Sonriente Internacional es una organización cultural sin fines de lucro totalmente independiente, que no posee vínculos con ningún movimiento político, ideológico, religioso o económico. Las temáticas de sus exposiciones se basan en mensajes universalistas, siempre en la defensa de los más altos valores humanísticos y en favor de la ecología, la defensa de la vida sobre el planeta y la unión de la gran familia humana.
 
Además de todo esto, Don Oscar Sierra es un reconocido investigador del fenómeno ovni con imporantes colaboraciones tanto dentro del país como en el exterior, en países como Argentina, Cuba y España. 
 
Con  tan impresionante currículo sin duda será una gran experiencia disfrutar de su participación en este evento.

Frank Frazetta: Genio del arte fantástico

Trazo depurado El artista Frank Frazetta elevó la ilustración de libros y 'comics' a una nueva altura


Artículo por Oscar Sierra Quintero para La Nación.

A mediados de los años 40, Ralph Mayo, director de la revista Standard, reprochó su pobre dominio de la anatomía a Franklin Frazetta, joven asistente de arte. Poniendo un libro de figuras humanas en sus manos, le dijo: “Tu trabajo está muy bien, pero debes aprender algo de anatomía”.

El joven de 18 años tomó la observación de su jefe como un desafío. Fue así como pasó toda la noche copiando uno a uno los dibujos del libro. Al día siguiente se lo entregó a Mayo y le dijo: “Muchas gracias. Ya he aprendido anatomía”.

Esta denodada actitud ante las dificultades definía el genio y la figura de quien más tarde llegaría a convertirse en uno de los máximos artistas plásticos del siglo XX, especialmente de la ilustración. Portadista por excelencia y destacado cultor de comic, la obra de Frank Frazetta terminaría por ser objeto de culto en todo el planeta.

Nace un genio. Casi se diría que Franklin nació tocado por los dioses. Talentoso en el arte desde su infancia, poseía además un gran porte atlético (en mas de una ocasión fue su propio modelo) y un rostro digno de un galán del cine.

Franklin Frazetta nació, de padres italianos, en Brooklyn, Nueva York, el 9 de febrero de 1928. Grafista nato, a los 3 años vendió su primer dibujo a su abuela por un centavo, y a los seis ya realizaba sus primeros comics a color. Su talento artístico era tan notable desde esos primeros años, que uno de sus profesores tuvo la idea de llevarlo a estudiar Bellas Artes a Italia.

El profesor murió antes de realizar su propósito, lo que evitó que Frank se convirtiera en un gran pintor, pero esto facilitó que la ilustración y el comic de vanguardia ganase a uno de sus maestros.

Su destino como genio de la ilustración peligró cuando, a los 17 años, se le ofreció una plaza en los cadetes de los Giants con la tentadora posibilidad de jugar en las grandes ligas de beisbol (otra de sus pasiones).

Al final, el artista venció al atleta, y Frank encaminó sus pasos por la ruta de las plumas y los pinceles. A los 18 hizo su primer trabajo en el mundo del comic para la revista Standard y después para Prize Publications, D. S. Publishing Magazine Enterpirses y National (después D. C. Comics). A inicios de los 50 publicó su historieta Johnny Comet y realizó portadas para EC, Toby Press y Prize Publications.

En 1952 conoció a Eleanor Nelly, la mujer que sería su esposa cuatro años después. Ella se convirtió en la más importante aliada.

En 1953, el dibujante de tiras Al Capp contrató a Frank para que trabajase en su serie Lil’Abner. Luego de pasar ocho años con ese dibujante, Frazetta sintió que su trabajo con Lil’Abner había quitado la espontaneidad a su dibujo y abandonó esta labor.

El ascenso definitivo. En 1962, su amigo Roy Krenkell estaba agobiado de trabajo y pidió a Frank que lo ayudase. Krenkell presentó al joven a los editores de Acer Paperbacks y los persuadió de que él realizase las portadas de las novelas del escritor Edgar Rice Burroughs.

Al firmar ese contrato, Frazetta abandonó el trabajo de dibujos en blanco y negro y en acuarela y se dedicó a la labor de pintor. Entonces vino el éxito definitivo.

Cada libro con una portada realizada por Frazetta se convirtió en un éxito de ventas, y las cartas de los fans llegaron por cientos a la editorial. No obstante esta gran acogida, algo molestaba al artista: el editor Donald Wolheim no le devolvía los originales, sino los vendía en las convenciones de ciencia ficción o los destruía.



Entonces, el editor James Warren ofreció a Frazetta la misma paga, pero con la ventaja de devolverle los originales. Además, le garantizó el derecho de realizar a su gusto los temas de las portadas de su nueva revista, Creepy.

Poco después, Frazetta ejecutó espectaculares trabajos para revistas de la misma empresa: Eerie, Vampirella y Blazing Combat, hasta el punto de que se convirtieron en el “sello de fábrica” de la editorial Famous Monsters of Filmland.

Los renovados bríos creativos que este nuevo contrato dio a Frank Frazetta, lo definen como uno de los más aplaudidos ilustradores de ciencia ficción de todos los tiempos; pero la gloria apenas empezaba para el gran genio de Brooklyn.

Conan el Cimerio. La editorial neoyorquina Lancer Books había comprado los derechos de los libros de Robert E. Howard sobre Conan el Cimerio. Sus editores ofrecieron al artista el doble de lo que ya ganaba por ilustrar las portadas del bárbaro, con la opción de recuperar los originales. Ante tal estímulo, Frank se planteó formas más depuradas de realizar su trabajo.

En 1966 se publicó su primera portada de Conan, y el nuevo trabajo de Frazetta resultó demoledor para la comunidad de ilustradores y del mundo editorial. Nacía de esta forma el “dios Frazetta” cuyo vigoroso y original estilo terminaría por crear una nueva escuela entre los dibujantes de la fantaciencia mundial; pero el destino le reservaba mayores privilegios a este virtuoso del arte gráfico.

En 1967, la United Artist contrató a Frazetta para realizar el cartel de la comedia What’s new Pussycat?, protagonizada por Peter Seller, Peter O’Toole y Woody Allen. Los honorarios que el artista percibió por este trabajo igualaron a lo que recibía en todo un año de labor con las editoriales.

Comenzó así su participación en el cine, codeándose con las grandes estrellas del celuloide, como Clint Eastwood. Entre los años 1981 y 1983, el realizador Raph Bakshi buscó la colaboración de Frazetta para la película de animación Fire & Ice, algo que marcó un nuevo hito en la carrera del artista.

Se apaga una estrella. Resulta difícil resumir en breve espacio la vasta obra de un genio de la envergadura de Frazetta y la influencia que ejerció sobre la cultura popular de los años 60. Su libro El arte fantástico de Frank Frazetta vendió 400.000 ejemplares en seis ediciones, y los realizadores de la película Las crónicas de Narnia (2005) copiaron descaradamente el trineo halado por osos polares que aparece en una de las obras de Frazetta.



Afectado de una grave enfermedad que limitó el uso de su mano derecha a partir de 1986, Frazetta sufrió varios infartos, y el 10 de mayo del 2010 falleció víctima de un derrame cerebral, a los 82 años de edad.

EL AUTOR ES DIRECTOR DE LOS MOVIMIENTOS ARTÍSTICOS LA PLUMA SONRIENTE Y LA PLUMA CÓMIC

Frank Frazetta: Genio del arte fantástico

Trazo depurado El artista Frank Frazetta elevó la ilustración de libros y 'comics' a una nueva altura


Artículo por Oscar Sierra Quintero para La Nación.

A mediados de los años 40, Ralph Mayo, director de la revista Standard, reprochó su pobre dominio de la anatomía a Franklin Frazetta, joven asistente de arte. Poniendo un libro de figuras humanas en sus manos, le dijo: “Tu trabajo está muy bien, pero debes aprender algo de anatomía”.

El joven de 18 años tomó la observación de su jefe como un desafío. Fue así como pasó toda la noche copiando uno a uno los dibujos del libro. Al día siguiente se lo entregó a Mayo y le dijo: “Muchas gracias. Ya he aprendido anatomía”.

Esta denodada actitud ante las dificultades definía el genio y la figura de quien más tarde llegaría a convertirse en uno de los máximos artistas plásticos del siglo XX, especialmente de la ilustración. Portadista por excelencia y destacado cultor de comic, la obra de Frank Frazetta terminaría por ser objeto de culto en todo el planeta.

Nace un genio. Casi se diría que Franklin nació tocado por los dioses. Talentoso en el arte desde su infancia, poseía además un gran porte atlético (en mas de una ocasión fue su propio modelo) y un rostro digno de un galán del cine.

Franklin Frazetta nació, de padres italianos, en Brooklyn, Nueva York, el 9 de febrero de 1928. Grafista nato, a los 3 años vendió su primer dibujo a su abuela por un centavo, y a los seis ya realizaba sus primeros comics a color. Su talento artístico era tan notable desde esos primeros años, que uno de sus profesores tuvo la idea de llevarlo a estudiar Bellas Artes a Italia.

El profesor murió antes de realizar su propósito, lo que evitó que Frank se convirtiera en un gran pintor, pero esto facilitó que la ilustración y el comic de vanguardia ganase a uno de sus maestros.

Su destino como genio de la ilustración peligró cuando, a los 17 años, se le ofreció una plaza en los cadetes de los Giants con la tentadora posibilidad de jugar en las grandes ligas de beisbol (otra de sus pasiones).

Al final, el artista venció al atleta, y Frank encaminó sus pasos por la ruta de las plumas y los pinceles. A los 18 hizo su primer trabajo en el mundo del comic para la revista Standard y después para Prize Publications, D. S. Publishing Magazine Enterpirses y National (después D. C. Comics). A inicios de los 50 publicó su historieta Johnny Comet y realizó portadas para EC, Toby Press y Prize Publications.

En 1952 conoció a Eleanor Nelly, la mujer que sería su esposa cuatro años después. Ella se convirtió en la más importante aliada.

En 1953, el dibujante de tiras Al Capp contrató a Frank para que trabajase en su serie Lil’Abner. Luego de pasar ocho años con ese dibujante, Frazetta sintió que su trabajo con Lil’Abner había quitado la espontaneidad a su dibujo y abandonó esta labor.

El ascenso definitivo. En 1962, su amigo Roy Krenkell estaba agobiado de trabajo y pidió a Frank que lo ayudase. Krenkell presentó al joven a los editores de Acer Paperbacks y los persuadió de que él realizase las portadas de las novelas del escritor Edgar Rice Burroughs.

Al firmar ese contrato, Frazetta abandonó el trabajo de dibujos en blanco y negro y en acuarela y se dedicó a la labor de pintor. Entonces vino el éxito definitivo.

Cada libro con una portada realizada por Frazetta se convirtió en un éxito de ventas, y las cartas de los fans llegaron por cientos a la editorial. No obstante esta gran acogida, algo molestaba al artista: el editor Donald Wolheim no le devolvía los originales, sino los vendía en las convenciones de ciencia ficción o los destruía.



Entonces, el editor James Warren ofreció a Frazetta la misma paga, pero con la ventaja de devolverle los originales. Además, le garantizó el derecho de realizar a su gusto los temas de las portadas de su nueva revista, Creepy.

Poco después, Frazetta ejecutó espectaculares trabajos para revistas de la misma empresa: Eerie, Vampirella y Blazing Combat, hasta el punto de que se convirtieron en el “sello de fábrica” de la editorial Famous Monsters of Filmland.

Los renovados bríos creativos que este nuevo contrato dio a Frank Frazetta, lo definen como uno de los más aplaudidos ilustradores de ciencia ficción de todos los tiempos; pero la gloria apenas empezaba para el gran genio de Brooklyn.

Conan el Cimerio. La editorial neoyorquina Lancer Books había comprado los derechos de los libros de Robert E. Howard sobre Conan el Cimerio. Sus editores ofrecieron al artista el doble de lo que ya ganaba por ilustrar las portadas del bárbaro, con la opción de recuperar los originales. Ante tal estímulo, Frank se planteó formas más depuradas de realizar su trabajo.

En 1966 se publicó su primera portada de Conan, y el nuevo trabajo de Frazetta resultó demoledor para la comunidad de ilustradores y del mundo editorial. Nacía de esta forma el “dios Frazetta” cuyo vigoroso y original estilo terminaría por crear una nueva escuela entre los dibujantes de la fantaciencia mundial; pero el destino le reservaba mayores privilegios a este virtuoso del arte gráfico.

En 1967, la United Artist contrató a Frazetta para realizar el cartel de la comedia What’s new Pussycat?, protagonizada por Peter Seller, Peter O’Toole y Woody Allen. Los honorarios que el artista percibió por este trabajo igualaron a lo que recibía en todo un año de labor con las editoriales.

Comenzó así su participación en el cine, codeándose con las grandes estrellas del celuloide, como Clint Eastwood. Entre los años 1981 y 1983, el realizador Raph Bakshi buscó la colaboración de Frazetta para la película de animación Fire & Ice, algo que marcó un nuevo hito en la carrera del artista.

Se apaga una estrella. Resulta difícil resumir en breve espacio la vasta obra de un genio de la envergadura de Frazetta y la influencia que ejerció sobre la cultura popular de los años 60. Su libro El arte fantástico de Frank Frazetta vendió 400.000 ejemplares en seis ediciones, y los realizadores de la película Las crónicas de Narnia (2005) copiaron descaradamente el trineo halado por osos polares que aparece en una de las obras de Frazetta.



Afectado de una grave enfermedad que limitó el uso de su mano derecha a partir de 1986, Frazetta sufrió varios infartos, y el 10 de mayo del 2010 falleció víctima de un derrame cerebral, a los 82 años de edad.

EL AUTOR ES DIRECTOR DE LOS MOVIMIENTOS ARTÍSTICOS LA PLUMA SONRIENTE Y LA PLUMA CÓMIC